Un rastro delator

Foto: Patricia Medrano

Y de repente, sobre el azul del cielo, las nubes pintaron un aro. Una puerta casi invisible hacia un túnel. Una visión sólo posible para unos pocos privilegiados capaces de mirar hacia arriba en el instante preciso (a plena luz del medio día, en plena pandemia, en plena era de desconexión con la naturaleza) y descubrir ese infinito que flota sobre nuestras cabezas.

Los ojos del pequeño Miguel se percatan del milagro: “Mira, mamá”, y señala hacia arriba. Por esa única puerta nubosa, habilitada vaya uno a saber por quién o por qué mecanismo extraño, cruzó –¿o se escapó?- "¡un avión, mamá!”. Un avión que no vimos, sólo su rastro, miles de cristales de hielo y vapor condensado. El contraste con el tablero azul lo delató.

Un avión en tiempos de confinamiento. Y yo que creía que de aquí no se movía nadie, que nadie iba, ni venía de ninguna parte. ¿Quién pudo salir? ¿O qué? Reflexiono un poco y supongo que se trata del comercio de los elementos esenciales, que sigue su andadura. Entonces recuerdo una curiosa fotografía que vi hace semanas: un avión comercial con cajas sentadas en las sillas de pasajeros. Sin cinturón.

Consulto en internet y leo que el espacio aéreo no está cerrado, que hay algunos vuelos de aviones estatales, de carga, humanitarios, médicos o de emergencia y vuelos de repatriación de españoles procedentes de todo el mundo (según datos oficiales han vuelto a España unos 25 mil ciudadanos desde el inicio del confinamiento).

Pienso por un momento en tanta gente encerrada por azar fuera de su país, fuera de su propia casa, con extraños o en soledad, en ninguna parte, atrapada ‘allá afuera’, soñando con atravesar el aro de nubes para volver. O para irse ‘de aquí’.

Pasan un par de días y le muestro a Miguel la foto de la estela de vapor:

- ¿Te acuerdas del día que vimos esto en el cielo?
- Siií.
- ¿Y qué crees que llevaba ese avión?
- Creo que carga.
- ¿Y qué carga sería?
- Botellas.
- Humjum...
- Botellas de vino. Ví por las ventanas botellas de vino.

No dice más y corre a retomar su juego de transformers malamente interrumpido.

Botellas de vino, mercancías, mascarillas, test, doctores, viajeros con ataque de ansiedad llegan o se van. ¿Quién o qué pudo salir en aquel avión que no vimos? Y vuelvo a pensar en alguien escapando (y ¿de qué? y ¿de quién?).

Comentarios

  1. ...botellas de vino, eso iba en el avión, eso fue lo que vió Miguel por la ventana, vino para brindar por la vida y por la alegría de poder abrazarnos nuevamente

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  2. Me imagino tanto a Miguel contestando esa pregunta, como queriendo dar una respuesta tranquilizadora y segura a su mamá preguntona!

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  3. Un avión lleno de sueños por cumplir,de abrazos atrasados,de miedos e insominio. Un avión repleto de ilusión. Ah...y por supuesto de botellas de vino para emborrachar las tristezas. Precioso texto

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